Bahía Blanca | Buenos Aires | Argentina
miércoles, 10 de marzo de 2010
|


Registrar
Olvido su contraseña?


 
Enter Title

 

 

PROYECTO DE LEY

 
El Senado y Cámara de Diputados de la Provincia de Buenos Aires sancionan con fuerza de
 
LEY
Artículo 1° La presente ley tiene por objeto prohibir la publicidad oficial del juego de azar en todo el ámbito de la Provincia de Buenos Aires.
Articulo 2º. Se considera “juego de azar, apuestas mutuas y actividades conexas”, a todo tipo de juego y/o actividad de carácter lúdico, que se realice a través de procedimientos manuales, mecánicos, electromecánicos, electrónicos, informáticos y/o cualquier otro medio, cuyo resultado dependa en forma exclusiva o preponderante del azar, la suerte o la destreza, en la que se participe emitiendo apuestas en dinero o valores, con la finalidad de obtener premios de cualquier especie y naturaleza. Quedando incluido en este concepto - siempre que las ganancias o las pérdidas consistieren en derechos o premios de cualquier especie - las rifas, loterías, quiniela y sorteos, en todas sus modalidades, combinaciones y denominaciones, como así también las apuestas simples y mutuas, sobre carreras, competencias deportivas o actividad lúdica de cualquier naturaleza.
Artículo 3° - Se entiende por publicidad oficial a aquellas que tiene por objeto brindar información sobre fechas, lugares, horarios y resultados de los juegos de azar establecidos por la Lotería de la Provincia de Buenos Aires en cualquier medio masivo de comunicación.
Articulo 4º. - Se prohíbe la publicidad y promoción del juego de azar en todos los medios masivos de comunicación por parte de cualquier organismo del sector público provincial, con los alcances establecidos en la presente normativa, utilizando recursos del estado provincial para tal fin. 
Artículo 5° - Será considerado como falta grave la generada por un funcionario responsable de una repartición estatal cuando incumpla con las disposiciones de la presente normativa.
Articulo 6º.- Comuníquese al Poder Ejecutivo.

Tu opinión aporta al cambio 


 
Text/HTML
La Plata, 13 de noviembre de 2008
 
Fundamentos
 
El Juego para el jugador compulsivo se describe como “una enfermedad que se caracteriza como un impulso incontrolable a jugar. El problema puede afectar a cualquier persona. Es una enfermedad que se puede considerar parecida a la adicción al alcohol, drogas o tabaco. Se puede decir que uno es un jugador compulsivo cuando este ocasiona problemas emocionales, familiares, legales, financieros, etc., tanto al jugador como a las personas que lo rodean”.
 
Al juego se lo considera un vicio, es una enfermedad adictiva pero que no muestra síntomas físicos. El jugador compulsivo se enamora de la “sensación de ganar”. Del hecho de arriesgar algo basado en el resultado de un evento antes de que éste ocurra. Generalmente la gente juega o apuesta porque espera ganar algo de mucho valor, pero lo que los atrapa es esa sensación de ganar.
 
En consecuencia los jugadores gastan una importante porción de sus ingresos mensuales en el juego, ello se evidencia al comprender que estos creen que tienen que apostar más dinero y de forma más frecuente, y se sienten irritados cuando intenta parar. Suelen pensar que pueden perseguir o ir detrás de las perdidas para recuperar el dinero. Esto suele resultar en más juego, a pesar de las pérdidas financieras y de la pérdida de confianza de los amigos y seres amados.
 
Un jugador compulsivo piensa: “Cada vez que usted tira una moneda al aire su probabilidad de obtener cara es 50% y su probabilidad de obtener cruz es 50%. Esto quiere decir que si usted tira la moneda al aire 10 veces y sale cara 10 veces, la probabilidad de que salga cara o cruz en la tirada número 11 es exactamente la misma 50-50. El resultado de cada tirada de moneda no afecta la próxima. La moneda no tiene memoria. Aunque muchas personas piensan que luego de rachas de pérdidas es más probable ganar, nadie nunca está “a punto” de ganar.”
 
Ahora bien, el estado provincial ha legalizado el juego, mas aún, lo difunde como una estrategia que permite recaudar fondos para de esta manera brindar a su vez ayuda social.
 
En este sentido, la Lotería de la provincia de Buenos Aires expresa taxativamente que: “la lotería de la provincia es un ente independiente - descentralizado y autárquico - dedicado a la explotación y administración de los juegos de azar en el ámbito de la Provincia de Buenos Aires. Como tal, se encarga de la recaudación y control de los recursos producidos en ese concepto y de su posterior distribución en beneficio de la comunidad”.
En efecto, lotería de la provincia - cuyas ventas proyectadas para este año la posicionan por encima de las empresas argentinas de mayor facturación - deriva la mayoría de sus recursos al desarrollo de los planes sociales, la donación de órganos, la salud y la educación.
 
Agencias Oficiales, Salas de Bingo, Casinos e Hipódromos bonaerenses representan las principales actividades en la que Lotería de la provincia apuntala su empresa solidaria, a través de la comercialización de juegos y/o actividades propias o de terceros con los que se celebran convenios”. 
 
Sin embargo, a nivel mundial los estudios científicos avalan que la legalización del juego es una política social equivocada. El auspicio estatal del juego no parece tener mucho sentido si tomamos en cuenta que organizaciones reconocidas internacionalmente como Gamblers Anonymous (Jugadores Anónimos) estima por ejemplo que en EE.UU. existen unos 12 millones de jugadores compulsivos. El auspicio estatal hace aún más difícil la posible reconversión de estas personas. Si consideramos que alrededor del 96% de estas personas ha comenzado a jugar antes de los 14 años, deberíamos preocuparnos especialmente por el mensaje que recibirían los jóvenes ante este tipo de política.
A su vez, es significativo, el costo económico en que se incurren los jugadores en sí mismo, como las deudas impagas, los problemas familiares, estafas, robos etc. En este sentido entonces, los que sostienen que las loterías estatales benefician a la comunidad, dicen que es una forma efectiva de aumentar impuestos, cómo ejemplo lo expuesto anteriormente por la lotería de la provincia de Buenos Aires que publicita en todos los medios masivos de comunicación esta lógica perversa.
Queda claro entonces, que las consecuencias del juego de azar muestran que esto es un error y que el juego afecta en mayor promoción a las clases más bajas y más vulnerables, porque son quienes terminan apostando más en proporción a sus ingresos.
Otro de los efectos del juego legalizado es que aumenta en tiempos de incertidumbre económica y social como el que vivimos, porque la gente esta preocupada porque puede cerrar la fábrica o perder su empleo o no consigue llevar a fin de mes, se arriesga a ganar mucho dinero. Una vez que gana algo, queda atrapada en él.
En esta realidad, el impacto social del juego generalmente permanece oculto de los ciudadanos que deciden participar en el juego legalizado. Pero más adelante estos costos aparecen en las vidas destruidas de los apostadores y sus familias.
Un argumento erróneo también es pensar que el juego legalizado es que, institucionalizándolo, eliminaremos el juego ilegal. Pero este argumento se basa en varias hipótesis erróneas. En primer lugar, supone que la gente va a seguir jugando igual, así que el Estado debería aprovechar esta situación. Segundo, supone que si la gente tiene el poder de elección, prefiere participar de un juego patrocinado por el Estado, porque estará regulado. Este mismo argumento sostiene que el Estado va a asegurarse de que el juego sea limpio, justo y de que cada participante tenga la misma posibilidad de ganar que otro. Por último, supone que, si el Estado se involucra en el mundo del juego, el juego clandestino irá desapareciendo, pues será un competidor más eficiente en la búsqueda de los pesos de los apostadores.
Los argumentos parecen sólidos, pero no lo son. Si bien algunas personas juegan ilegalmente, la mayoría no lo hace. Por lo tanto, el juego legalizado induce a participar a gente que no lo haría habitualmente.
Por otra parte, el juego legal no hace desaparecer al clandestino. Todo lo contrario. Al llegar el juego legalizado a un estado, brinda un impulso adicional al juego ilegal.
El jugar compulsivamente es, sin duda, una enfermedad de naturaleza progresiva que nunca pude curarse, pero sí puede detenerse. En este padecimiento el jugador se ve asimismo como una persona moralmente débil, y a veces, simplemente sin valor alguno.
 
Pero como toda adicción puede recuperarse si encuentra un contexto que le permita alcanzar una superración a esta enfermedad. Requiere del hecho básico de aceptar que se encuentra enfermo y tener ganas de recuperarse. Sin embargo, cualquier programa destinado a ello no funcionará si el medio bombardea con publicidad que incentiva al juego como medio para mejorar las condiciones de vida de la población, o dicho de otra manera si usted juega ayuda a otros a estar mejor.
 
Por lo expuesto, solicito se acompañe con el voto afirmativo a la presente iniciativa.
 

 

 
 
 

Dirigido a funcionarios y legisladores, miembros de equipos técnicos de gobierno y/o partidarios, interesados en general.
Portal desarrollado con el apoyo de la Organización de los Estados Americanos (SEDI/OEA)
Derechos Reservados 2006 OEA/SEDI

Cláusula de exención de responsabilidad